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La niña nueva

Fue en aquellos tiempos cuando la gente no sabía de malicia y los chicos podían quedarse jugando fuera de casa hasta el filo de la media noche. Eran alrededor de veinte niños del vecindario a los que se les podía ver correr de un lado a otro de la calle, internándose en los patios de las casas jugando al escondite.

El ambiente era perfecto, el alumbrado público aun no existía, y los coches no circulaban mucho por esa avenida, así que la única luz que había era la de las casas, y en aquellos terrenos baldíos o casas abandonadas, solo estaba la luna para alumbrar su camino.

Había un chico que no hablaba, no porque no pudiera, si no porque simplemente no le interesaba, solamente decía lo que había que decir, y cuando había que decirlo, lo cual no ocurría muy seguido. Esa noche mientras estaba escondido tras un arbusto, salió muy enojado a terminar el juego, se negaba a continuar porque la niña nueva no se le despegaba ni un momento. Todos se miraron con asombro, y le hicieron saber que esa noche, jugaban los mismos de siempre, que no había ninguna niña nueva, pero aun así se marchó.

Los demás continuaron el juego, pero esta vez algo había cambiado, se sentían observados, una agitada respiración les soplaba en la nuca mientras estaban encorvados en un rincón.

Pero chicos son chicos, y se negaban a terminar su jornada de juegos antes de tiempo, hasta que observaron un resplandor rojizo venir tras de una casa, todos fueron hacia allá a ver de qué se trataba, y ahí estaba la niña nueva…aquella de ojos rojos como el fuego, de cabellera negra y pálida cara, con enormes unas enormes garras y sonrisa macabra, les anunciaba que esa noche, la hija del demonio jugaría con ellos.

Cuentos cortos – Mientras dormía

Había escuchado muchas personas decir que: “Se les había subido el muerto mientras dormían” y me parecía algo poco creíble, pensaba que era simplemente algún tipo de padecimiento psicológico, convertido en cuento de terror para asustar a los niños pequeños.

Pero una noche, cuando llevaba un par de horas dormido, sentí un enorme peso sobre mí, me oprimía el pecho con fuerza, me aplastaba tanto que sentía los resortes de la cama picándome el cuerpo. Extrañamente no podía abrir los ojos, sabía que estaba despierto y que algo raro sucedía, pero mis ojos parecían llenos de pegamento.

Tampoco pude gritar por más que lo intentaba, mi cuerpo estaba tenso de tanta fuerza que aplicaba para poder quitarme aquello de encima, llegó el punto en que hasta me dolía, por fin conseguí un movimiento algo torpe, mi cuerpo se sacudió con fuerza y algo cayó al suelo, el chillido que emitió me hizo despertar.

Corrí a encender la luz, y alcance a ver una sobra que se reflejaba en la pared, mientras algo salía por la ventana. Muy confundido por lo que había pasado y por nunca haber creído en lo sobrenatural, cerré la ventana, puse las cortinas en su lugar e intenté dormir de nuevo. No pude hacerlo, porque mi corazón latía a un ritmo que no había experimentado jamás, y sentía sobre mis hombros una gran pesadez, sin duda, estaba siendo observado, pero no sabía por quién o por qué.

Sin darme cuenta el sueño me atrapó, y al poco tiempo, tuve la sensación de estar cayendo, algo me había jalado de la pierna y tumbado de la cama, para arrastrarme un par de metros cerca de la ventana.

Sé que fue real, no es un simple cuento de terror, algo vino por mí una noche mientras dormía, estoy completamente seguro, porque me dejó como recuerdo una de sus garras, incrustada en mi pierna. El día que vuelva, lo estaré esperando y le daré batalla.