La jaqueca de Alexia

La jaqueca de AlexiaEl reloj marcaba las siete de la noche cuando Alexia, llegó a casa de su novio para ir al cine. Éste no podía conducir, debido a que tenía vencida su licencia de manejo.

A medio trayecto, ella decidió que tal vez sería mejor idea convertir esa noche en una velada romántica:

– ¿Por qué mejor no nos desviamos al mirador y así tenemos a la luna y de las estrellas sólo para nosotros?

– Me parece fantástico, por eso te quiero tanto, eres una romántica de las que ya no hay. Respondió su novio.

Llegaron a un paraje desolado en el que únicamente estaba el firmamento y unos cuantos árboles. Esa noche las estrellas inundaban el cielo, impidiendo inclusive que la luna llena brillara con intensidad.

No bien Alexia había apagado del motor del automóvil, cuando comenzó a sentir un intenso dolor de cabeza.

– Ay otra vez esa malvada jaqueca que no me deja descansar. Gritó desesperada.

– Te dije que fueras al doctor. No es normal que te duela tanto la cabeza.

– Ya fui, de hecho traigo en el maletero las pastillas que me recetó el doctor. ¿Me las podrías traer por favor querido?

– Es un placer. Enseguida te las doy.

El muchacho bajó del automóvil y abrió la cajuela del auto. En eso estaba cuando alexia soltó un alarido propio de los cuentos de terror más horripilantes y quedó semiinconsciente.

Luego de un breve periodo de tiempo, la chica despertó asustada, pues observó que su ropa estaba desgarrada y cubierta de sangre.

Bajó del auto, sólo para encontrar un escenario mucho peor. El cuerpo de su novio estaba esparcido por el lugar entero. En ese acto de sadismo, únicamente pudieron intervenir dos agentes distintos. En primer lugar, una pandilla de asaltantes que sintiera fascinación por el desmembramiento de un hombre inocente o bien una bestia carnívora sedienta de sangre.

Alexia llamó a la policía y después de las averiguaciones, la joven fue llevada a la cárcel, pues ésta no había sido la primera vez en la que se encontraba involucrada indirectamente en un caso de asesinato.

Lo que nadie sabía es que en las noches de luna llena ella se transformaba en una mujer lobo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *