El fantasma del gran sombrero

El fantasma del gran sombrero

La literatura popular mexicana se compone de leyendas terror, romance, desamor y otros tantos temas interesantes. Ahora contaré una historia correspondiente al primer género que cité.

A las afueras de un colegio en el estado de Chiapas, se dice que por las noches aparece un fantasma vestido de campesino, portando un gran sombrero que le tapa la cabeza por completo, motivo por el cual las personas que lo han visto no le han podido otorgar rasgos físicos distintivos.

El caso más sonado por aquella región es el que experimentó doña Magnolia, una mujer viuda de 65 años de edad. La señora refiere que a eso de las 11 de la noche, pasó frente al portón del colegio (se me olvidó mencionar que doña Magnolia fue profesora en ese plantel por más de tres décadas de manera ininterrumpida, hasta que se jubiló).

Escuchó murmullos y quejidos que provenían de los árboles cercanos. En un momento pensó que se trataba a lo mejor de un gato atorado en una rama o simplemente de algunos pajarillos que estaban construyendo su nido. No obstante, a medida que se iba aproximando, los sonidos iban aumentando de intensidad.

Posteriormente, sintió que un dedo largo y huesudo la tocó por la espalda. Giró la cabeza, pues creyó que podía ser un conocido suyo.

Al mirar a la aparición, la mujer comenzó a temblar y dijo:

– Nicanor, ¿eres tú? Haciendo una clara referencia a su difunto marido).

– El fantasma del sombrero ancho, no articuló ninguna palabra. Sin embargo, se puso a chiflar una canción de la época revolucionaria.

– Ah, usted debe ser la aparición de la que todos hablan el pueblo. Dijo doña Magnolia ya un poco más tranquila.

– He leído mucho sobre soldados mexicanos de principios del siglo XX que rondan por las calles de los pueblos, recordando sus viejas batallas.

El fantasma se tocó el sombrero y haciendo un movimiento que indicaba “adiós” desapareció.

Suerte que la maestra estaba preparada para esta experiencia. Otra persona distinta, tal vez hubiera muerto del pavor de encontrarse cara a cara con un espectro sin rostro.

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